15.12.10

Ración

Tengo una gran idea. Juguemos a ese jueguito que a los racionalistas les encanta, es decir, quedarse en la cueva de sus palabras y acomodar las piezas del mosaico de manera que nunca cambien. Volvamos a nombrar todas las cosas, para que el amor sea solo una palabra, y el miedo, una palabra aún más grande y poderosa.

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