15.7.10

Jodorowsky

Primer maestro. No trato de ganar sino de alcanzar el dominio perfecto, para perder el temor a los balazos. Ya casi no sangro. No ofrezco resistencia a la bala. Dejo que pase entre los vacíos que hay en mi carne. No me duele matarte porque sé que la muerte no existe. Dejaré que tú dispares primero.

Segundo maestro. Tú disparas para encontrarte. Yo lo hago para desaparecer. La perfección es perderse. Y para perderse hay que amar. Tú no amas. Tú rompes. Tu asesinas. Y nadie te ama. Porque cuando crees que das, en realidad, estás tomando.

Tercer maestro. Lo hice yo mismo. Puede disparar un tiro. Es todo lo que necesito. Una bala siempre mortal. Dispára! ¿Podrías decir cuál mataste tu y cuál yo? Este es el tuyo: tiene un tiro en la cabeza. Este es el mío: tiene un tiro en el corazón.

El corazón. La cabeza. Cámbialos de sitio.
YA es hora.

Cuarto maestro. Te quieres batir conmigo. ¿Cómo lo vas a hacer? Ya no tengo revolver. Lo cambié por una red para cazar mariposas. Mi Red puede más que tus balas. Si vuelves a disparar alojaré tu propia bala en tu corazón. ¿Cómo podrías ganar si yo no combato?

Alejandro Jodorowsky

PD: Gracias.