13.11.10

post mortem

Y había días en los que
me hubiese gustado
que fueras un cadáver,
cojido mientras duerme,
una especie de onironecrofilia,
y derramar sobre tus tetas
el dulce encanto de mi desesperación.

Sólo para no decirte
las palabras que estás
leyendo ahora.

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