Hablando de la extrema sordidez de la vida diaria y la vulgaridad que hay a tu alrededor. Generalmente -porque sabes generalizar, sabes de sabor no de sabiduría-, en tu caravana te acompañan una docena de cómicos en traje de celofán, aletargados, distrayéndote del camino. Te sentas en el auditorio a oscuras esperando que el amor que está ahí tirado venga a buscarte, mientras proyectan una y otra vez la escena barata del film que es tu vida. En este drama no hay sorpresas. Te contentas con unas monedas para seguir al próximo capítulo, que de tan mal actuado, los actores miran estúpidamente a la cámara, paranoicos, en vano porque la luz que los proyecta no les deja ver tu cráneo, tu cerebro retorciéndose, tu cabeza como una erección que se sostiene por el tallo de tu cuerpo. Sos el espécimen híbrido entre planta y fantasma. Sospechas, porque toda tu vida se basa en sospechas. Tomas los productos que existen de las góndolas del Supermercado de la Verdad sin hacer muchas preguntas, total las cosas nunca cambian de lugar. El mapeado es tan falso y el guión tan sencillo, que podrías conducir la vida entera como un ciego. Tu eterna búsqueda de la felicidad, es la eterna búsqueda de la fecalidad. La mierda, tu piedra filosofal. Mentís, para poder seguir sosteniéndote, porque tu dieta es rica en silencio, chistes baratos y aire. Si la sospecha es tan fuerte que logra levantarte de la butaca, el reptil que duerme en tu espina dorsal te inyecta ese líquido viscoso que te vuelve a embotar, y tu calavera de mandril asustado sigue sosteniendo a tus ojos, esas blancas joyas que reflejan el eterno miedo que te tiene castrado desde que dejaste de ser niño. Así, detrás del decorado, siguen fabricando los modelos que día a día consumís. Pero no todo es malo, mi querido. Lo mejor que nos deja el capitalismo es la gran variedad de elecciones y oportunidades que tenes, todas saben y huelen lo mismo, pero el maquillaje te hace creer que no. ¿Y qué elegís? Ser el padre necio, hipócrita y autoritario, que proyecta en sus retoños todo lo que no se atrevió a ser. Y junto con tus sueños frustrados, también van todos tus temores, oh si, esa es la parte de la película en la que cerras los ojos.
Afuera, la última noche de la cacería aúlla el fin del sueño. El misterioso dios detrás del dios que mueve las piezas del ajedrez ha ganado. Todo está en tus manos ahora, ponte de pie. Reclama tu vida de las arrugadas manos del Tiempo. Ella sigue arrodillada.
No hay derrota si lo intentas. Mantenerse en pie nunca ha sido una opción (de entre muchas otras), sino la única manera de jugar.
Sé de mi esclavitud, la salvación no tiene sentido.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario