2.1.07

Après le Dèluge

En cuanto la idea del Diluvio se sosegó,
Una liebre se detuvo entre los pipirigallos y las campanillas moviles, y dijo su plegaria al arco iris, a traves de la tela de araña.
¡Oh! Las piedras preciosa que se ocultaban, - las flores que miraban ya.
En la gran calle sucia, se establecieron las carnicerias, y fueron lanzadas las barcas hacia el mar en alto, escalonandose, como en los grabados.
La sangre corrio, en casa de Barba Azul, - en los mataderos, - en los circos, donde el sello de Dios hizo palidecer las ventanas. La sangre y la leche corrieron.
Los castores edificaron. Los "mazagrans" humearon en las tabernas.
En la gran casa de vidrios, todavia chorreante, los niños de luto miraron las maravillosas imagenes.
Una puerta crujio, y, en la plaza de la aldea, el niño hizo girar sus brazos, cmoprendido por todas las veletas y gallos de campanario, bajo el deslumbrante aguacero.
Madame*** instalo un piano en los Alpes. la misa y las primeras comuniones se celebraron en los cien mil altares de la catedral.
Las caravanas partieron. Y el Splendide Hotel fue construido en el caos de hielos y noche del polo.
Desde entonces, la Luna oyo a los chacales plañendo en el vergel. Despues, en la arboleda violeta, llena de retoños, Eucaris me dijo que era la primavera.
- Brota, estanque; - Espuma, rueda sobre el puente y por encima de los bosques; paños negros y organos, relampagos y truenos, subid y rodad; - Aguas y tristezas, ascended y reanimad los Diluvios.
Pues desde que se disiparon, - ¡Oh, las piedras preciosas enterrandose, y las flores abiertas! - es un tedio! Y la Reina, la Maga que alumbra su brasa en la vasija de barro, no querra jamas contarnos lo que ella sabe, y nosotros ignoramos.

Arthur Rimbaud
Iluminaciones

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